El polvo de sorbitol para compresión de comprimidos se ha convertido en un excipiente y edulcorante preferido en la fabricación moderna de formas farmacéuticas sólidas, ya que combina un rendimiento funcional óptimo en la tableteación con una posición comercial sin azúcar atractiva para los consumidores. Químicamente, es un alcohol de azúcar derivado del almidón de maíz y ofrece aproximadamente el 60 % de la dulzura de la sacarosa, junto con una agradable sensación refrescante, lo que lo hace ideal para vitaminas masticables, antiácidos y formulaciones pediátricas. Su estructura cristalina proporciona la plasticidad necesaria para la compresión directa, donde las partículas se deforman y unen bajo presión para formar comprimidos resistentes, sin requerir granulación extensa. Desde el punto de vista de la formulación, el polvo de sorbitol para compresión de comprimidos aporta múltiples beneficios simultáneamente: actúa como diluyente para incrementar el volumen de principios activos de dosis baja, como aglutinante para mejorar la cohesión y como edulcorante para potenciar la palatabilidad. En comparación con la sacarosa, es no cariogénico y adecuado para productos aptos para personas con diabetes; frente al manitol, ofrece mayor capacidad de compresión; y, frente a la lactosa, resulta adecuado para consumidores con intolerancia a la lactosa. Estas ventajas lo convierten en una opción versátil para formuladores que apuntan a diversos mercados culturales, donde reclamos como ‘sin azúcar’, ‘vegetariano’ y ‘etiqueta limpia’ impulsan las decisiones de compra. Nuestra experiencia en exportación a más de 60 países nos permite comprender las expectativas regulatorias regionales y adaptar la documentación en consecuencia.